Sunday, February 15, 2009

30 años desperdiciados

Sí, lo quiera admitir o no son 30 años desperdiciados. Explico porqué.

Desde pequeño siempre quise ser querido. Debe pasarle a algunos seres humanos. El caso es que siempre me esforcé por ser querible. El problema es que toda la información que recibí era rotundamente falsa, desinformadora y hasta letal.

El caso es que ni ser un niño bueno, ni pensar en los demás, ni dar amor, sirven para recibir amor. Al fin y al cabo, las acciones se olvidan rápidamente, y las buenas obras aún más rápidamente que las malas (somos más reconcorosos que agradecidos), y lo que cuentan son las palabras, con las que puedes engañar a alguien a muy bajo costo (hacer cosas cuesta más, y demostrar amor, ni te cuento).

Finalmente y con 30 años, y comenzando a envejecer uno se da cuenta de que lo realmente importante era el físico y el sexo, el amor pasional, aunque fuera a través del engaño. Al menos así es posible que alguien pudiera sentir algo por tí. Una gran dosis de narcisimo me hubiera ayudado muchísimo.

Si fuiste el modelo de santo, pues te irás al cielo como tal.

A los 30 años, me siento utilizado, desvalorado, engañado, y encima todo el mundo me dice lo que tengo que hacer, pero otra vez, con mentiras, cuando ya tengo claro que es lo que triunfa; unos amigos se alegran y se ceban en mis frustraciones, otros no me hablan y otros me echan las culpas de haberse sentido ofendidos de mi respuesta a los comentarios que me hirieron :S.

Ya ves. El mundo al revés.