Este post es ficción y cualquier parecido
con la realidad debe ser notificado al la policía...
con la realidad debe ser notificado al la policía...
El muchacho lo asesinó despiadamente con un cuchillo que había cogido de su cocina. Se había convencido que de le serviría para amenazar y defenderse, pero en el fondo tenía claro que se llegaría a las últimas consecuencias.
Llegó el momento de ocultar las pruebas. El muchacho aprovechó la oscuridad (bueno, más bien la soledad que da la hora de las 3 de la madrugada de un martes) para subir el cadáver al ascensor-montacargas al que se accede por el párking del edificio de su habitación de alquiler.
Había que desacerse del arma homicida, así que colocó el cuchillo manchado de sangre fresca en el fregadero. Lo iba a enjuagar, pero un ataque inesperado de pereza hizo que lo dejase así, sobre uno de los platos sucios; ya lo limpiaría alguno de sus compañeros de piso. Sus otros 3 compañeros de piso, a los que, dicho sea de marcha, conocía más bien poco habían salido de marcha... En realidad, Fausti, el chaval más joven del piso compartido, de tan sólo 29 años, dormía en su cuarto, ajeno a los hechos, pero esto no le afectaría. Fausti apenas llega hasta el salón.
El cadáver lo guardaría en el armario de su cuarto. Sabía que lo primero que debía hacer era desangrarlo en la bañera y luego colocarlo en una bolsa plástica. Iría colocando trozos de su carne en la bolsa común de basura, y ya la irían bajando. Para cuando comenzara a oler peor que su habitáculo, ya se habría desecho de practicamente la totalidad del fiambre...
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