El agua potable es un recurso natural escaso y mal repartido en el planeta.
Cuando algún político quiere apuntarse una medalla sobre su actuación a este respecto, pueden pasar dos cosas: que se penalice el consumo excesivo, y que se permita subir el precio por litro a las compañías privadas que realizan la distribución. Los consumidores, claro está, muy conscientes, ahorrarán agua y verán con buenos ojos la medida las más de las veces. Y es muy bueno, yo mismo estoy totalmente de acuerdo y me aplico con rigor el ahorro. Y todos contentos.
¿Cuándo será una medalla el hacer que se cumpla la ley y se castigue a los responsables de la contaminación de ríos y acuíferos?
Claro, las medallas las imponen éstos que contaminan el agua y los que la potabilizan y distribuyen...
Thursday, March 23, 2006
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