Mi buen amigo el replicante comentaba recientemente que su letra, bastante afeminada mostraba que el también tenía un lado "femenino" y que eso debía atraer a las mujeres, aunque al final siempre son Los Macarras los que las atraen...
Probablemente la letra afeminada atraiga tanto a las mujeres como mi comprensión, empatía, sinceridad, fidelidad, altruismo, cariño, humor, buena disposición, transparencia... - Eso sí, en las encuestas... :)
De hecho, y aún siendo el opuesto de un macarra, sí que atraigo muchísimo a las mujeres, y la verdad es que me han hecho disfrutar siempre de lo más hermoso del amor: no poder dormir pensando en ella, estar siempre a su lado, olvidarse completamente del egoísmo, compartir sus penas, alegrarse sinceramente de sus éxitos, hacer cualquier sacrificio por su bien y olvidar que se ha hecho inmediatamente para jamás decírselo o echárselo en cara, sentir su dolor como si fuera propio (soy hasta un poco aprensivo), renunciar por amor al deseo propio y darle la mayor libertad sincera, etc. Y he de agradecer públicamente que todo eso tan bonito del amor me lo hayan dejado vivir ellas sin que me hagan padecer el sufrimiento, exhaustación y dolor del sexo. Y en efecto, son tan buenas estas mujeres que siempre se han vengado de los macarras que tanto me tocan las narices torturándolos a orgasmos.
Por cierto... Me he portado mal - creo que me merezco que alguna defensora de la justicia me torture... :)
Friday, December 23, 2005
Thursday, December 15, 2005
¡Al fin!
Hace poco me anunciaba aquí a mí mismo que estaba entrando en una época de cambios.
Hacía tiempo que el trabajo no me motivaba y se me hacía tremendamente duro. Y como suele suceder, tal situación se estaba convirtiendo en un agujero negro que devoraba cualquier otro aspecto de mi vida.
Al final, y después de haberme echado atrás en varias ocasiones, he tenido la valentía de efectuar el cambio. Ha sido sencillo e indoloro.
Ahora he recobrado las ganas, la ilusión, el tiempo y ahora mis energías no se invierten en preocuparme.
Qué alivio...
Hacía tiempo que el trabajo no me motivaba y se me hacía tremendamente duro. Y como suele suceder, tal situación se estaba convirtiendo en un agujero negro que devoraba cualquier otro aspecto de mi vida.
Al final, y después de haberme echado atrás en varias ocasiones, he tenido la valentía de efectuar el cambio. Ha sido sencillo e indoloro.
Ahora he recobrado las ganas, la ilusión, el tiempo y ahora mis energías no se invierten en preocuparme.
Qué alivio...
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